MI ADN= GALICIA+VENTAS+FORMACIÓN
Soy gallega y creo que, el hecho que a los cuatro días de nacer estuviese al lado de mi madre mientras ella vendía (parece la introducción del libro «El Perfume» de Patrick Süskind, pero no lo es, así lo repite mi madre en cada una de las comidas familiares) y creo que aquello debió influenciarme de alguna manera. Y créeme cuando te digo que estoy siendo consciente, justo ahora. ¡Vamos, que acabo de tener una revelación!
Lo del tema de la edad… Sinceramente, pienso que no es importante: Tu edad no te define ni tampoco debiese limitarte para alcanzar tus objetivos en la vida, pero ya habrás leído que tengo cierta experiencia vendiendo, por lo que sé qué fácilmente deducirás que no nací en los 90’s que, para mí, quizás haya sido la mejor época de mi vida.
Siempre he tenido una pasión por todo lo relacionado con las ventas y sobre cómo vender más y mejor. Desde bien pequeña, me fascinaba jugar a las tiendas y es por ello que montaba un puesto en el portal de mi casa con los vecinos de mi misma edad. Esa pasión me llevó a buscar profesiones que me permitían estar en contacto continuo con las personas y que me impulsó a dar el salto a estudiar un CFGS de Administración y finanzas, allá por el 91, donde los ciclos estaban especializados y por supuesto, me lancé de cabeza a la rama comercial.
Después de aquello continué con Gestión de Ventas y Espacios Comerciales y también con Publicidad y Marketing, todo ello siempre compaginado con mi trabajo a tiempo completo. La formación siempre ha sido mi debilidad y mi fortaleza, es por ello, que también me convertí en Docente acreditada para la Formación para el Empleo y en una de las primeras alumnas del Curso de Experto Profesional en la Comercialización de Productos Pesqueros que impartió la UNED hace unos años. (Vamos… que soy lo que se suele decir… una mente inquieta).
Gracias a mi experiencia laboral, estoy especializada en la gestión integral de negocios y departamentos: selección y compra del producto en origen, exposición y montaje de mostradores y escaparate, selección y formación de personal, organización de trabajo, gestión total de stock (pedidos, inventario, aprovechamiento producto, implantación, etc.), negociación con proveedores, campañas de publicidad en redes sociales, atención al cliente, etc. Y he vendido de casi de todo: desde enciclopedias a puerta fría, venta telefónica de motores y culatas reconstruidos para Portugal y venta asistida, cobro y gestión de equipos en secciones.
Estudiar me ha permitido y me permite tener una visión mucho más amplia de todo lo que me rodea, de ver personas en lugar de números y de ver los negocios como la extensión de uno mismo, sobre todo cuando el negocio es tuyo.
Pero no soy perfecta, quizás uno de mis mayores errores haya sido trabajar para otros, como si el negocio fuese mío, dejándome la piel para conseguir objetivos y márgenes… (Déjame aclararte algo, estoy siendo irónica… ¿Cómo podría ser esto un error, si llevo la venta en el ADN?
Quiero demostrarte que nunca es tarde para actualizarse, para prosperar y llegar al puerto del lugar al que siempre soñaste llegar y que ese el viaje oceánico lo puedes hacer sin importar el tamaño de tu navío, incluso «las embarcaciones más tradicionales» pueden alcanzar el éxito. ¡Sólo tienes que recordar como navegaban los vikingos! ¡¿Y qué me dices de… Cristóbal Colón?! ¿Eran unos locos o luchaban por sus objetivos y sueños?
Hoy en día, casi todos los negocios pueden navegar en el mercado de internet. Internet es una prolongación de tu ubicación local y cuenta con una amplitud de tal magnitud que requiere de muchos conocimientos y una actualización continua. No puedes pasar esto por alto y en esto yo puedo ayudarte.
Confío ciegamente en las capacidades de los negocios tradicionales y sé que del mismo modo que ha soportado las “tormentas de la historia y los cambios de la sociedad” también pueden adaptarse a los nuevos tiempos.
¿Qué dicen sobre mí las personas que me conocen?
Dicen de mí que, soy proactiva, con un perfil muy comercial y con una clara predisposición a la excelencia en el trato al cliente, persona resuelta y a la que le gusta trabajar con objetivos.
Unos dicen que soy muy terca y otros que tengo madera de líder.
En lo que coinciden la mayoría de las personas que me conocen es que soy una mujer luchadora, con capacidad para innovar increíble y con buenas dotes de comunicación, especialmente, en la escritura y en los momentos de detectar las necesidades de personas.
Los que me conocen algo menos, dicen que soy de las profesionales comerciales que serían capaz de vender toda la mercancía y después, si me queda algo de tiempo de trabajo, desmontaría la tienda y acabaría vendiendo incluso los azulejos de la pared para luego irme a otro lugar a seguir vendiendo más.
Tengo que confesarte que las opiniones que siempre han tenido más valor para mí, han sido la de mis clientes, que me han sabido valorar por mi fidelidad, credibilidad, confiabilidad y mi capacidad de resolverles problemas que todavía no se habían presentado o ofrecerles nuevas ideas ante determinados imprevistos. Este siempre ha sido mi mejor salario no monetario: la confianza de las personas.
Morir de éxito
He sido una emprendedora que innovó en un sector muy (pero que muy) tradicional. Le dediqué muchas horas a aquel sueño y, la rutina diaria, el cansancio, no poder conectar con la fuente de la inspiración, no dedicar algo de tiempo a elaborar un plan de contingencias y no darme tiempos para estudiar las situaciones y reconducirlas. Era como capear una ola tras ola, sin tomarme tiempo para ver el estado del tiempo y es que… me tengo metido en cada tormenta…
La realidad de una pequeña empresa o de un autónomo es qué, normalmente tú, lo abarcas todo: ventas, atención al cliente, compra de mercancía, relaciones con proveedores, inventario, stock, recursos humanos, contabilidad y ¡por supuesto, también te encargas de las redes sociales! entre mil tareas más.
Y estoy segura de que también eres de los que te llevas las preocupaciones de tu negocio a casa…
Pues bien, la falta de tiempo y la imposibilidad de delegar en otras personas (a pesar de que lo intenté) hizo que perdiese la objetividad e incluso por momentos, la ilusión con la que había montado mi negocio.
Y quiero compartir contigo, sin vergüenza alguna, que MI EMPRESA «MURIÓ DE ÉXITO», tenía mucha demanda pero no tenía la capacidad de poder llegar a todo el mundo, porque en su momento no tomé en consideración los distintos escenarios que podían darse durante la vida de mi emprendimiento. NO TENÍA UN PLAN DE CONTINGENCIAS.
Lo único que hacía era tomar decisiones sobre la marcha por que la vida no me daba para más y créeme que estudiar la viabilidad de mi empresa, hacer el estudio de mercado, estudiar el perfil de mi cliente potencial y en general preparar el plan de empresa me llevó al menos unos cuatro meses.
Cuando salí a navegar, no solo llevaba «una buena idea» . Muchas personas piensan en ponerse a trabajar por cuenta propia creyendo que su «gran idea» hará que sus redes se llenen de peces sin hacer nada más. El mundo y el océano está lleno de muchos marineros que acaban naufragando por que tenías solo eso…una idea.
Cuestión de confianza
Si tuviese que sumar todo el tiempo que he dedicado la formación que he realizado durante mi jornada de trabajo a tiempo completo y lo tuviese que equiparar a algo, podría decirte que poseo un total de casi unas 4.000 horas de «vuelo formativo» simultáneo con mis 25 años de experiencia laboral. (Y sí, tienes razón, tendría que haberme divertido en mis ratos libres… ¡Pero es que me divierte aprender para ayudar a los demás!)
¿Y sabes qué…? ¡Todavía me queda muuuucho por aprender!
El mundo de los negocios está cambiando a una velocidad vertiginosa y todo lo que se relaciona con el marketing está mutando o “transmutándose” continuamente. Tú, que eres empresario o estás pensando en serlo, lo sabes mejor que nadie.
Yo confío mucho en ti, como profesional que quiere evolucionar, que quiere que su negocio prospere y sobre todo que quiere vender más y mejor.
Si yo confío en ti… ¿Tú… podrías llegar a confiar en mí?
(Te he hecho pensar… eh? 🙂 )
